Historia de Morelia, Michoacán. Parte III.

Breve Reseña Histórica de Morelia – El régimen antigüo ó Colonial, siglo XVII.

 

En el siglo XVII Valladolid creció lentamente en población y extensión, se reconstruyeron los templos y conventos de San Francisco, San Agustín y La Merced. Para el año de 1619 en el Colegio de San Nicolás Obispo se daba atención a 20 estudiantes. La ciudad estaba rodeada de varios barrios (llamados pueblos) de indígenas, mismos que nutrían a la ciudad con mano de obra y materias primas, algunos de estos pueblos llegaron a convertirse en célebres barrios de la ciudad, tales como San Juan de los Mexicanos (llamado así por su población mexica), San Pedro y La Concepción, ubicados al sur-oriente de la ciudad, donde abundaban las huertas; Santa Catalina hacia el sur, Santa María de los Urdiales, Santa Anita y Chicácuaro al poniente, entre otros. Muchos de estos pueblos llegaron a contar con infraestructura vital para el desarrollo de sus habitantes, tales como templos, cementerios, hospitales, todo ello de factura rústica, razón por la cual no ha llegado hasta nuestros días. Sin embargo, la ciudad ya mostraba también un desarrollo en lo que se refiere a las construcciones de carácter no religioso, y los palacetes comenzaron a surgir, contratándose indígenas de los poblados cercanos a manera de canteros, carpinteros y alarifes improvisados, mediante el llamado sistema de repartimiento. Se les contrataba por un determinado tiempo, con la promesa de pago al término del plazo, pero como estos contratos no eran bipartitos ni voluntarios, raras veces la paga era tal como se había estipulado.

Reconstrucción Urbana de Valladolid finales siglo XVII en Morelia y su Historia Primer Foro del Centro Histórico de Morelia
Reconstrucción Urbana de Valladolid finales siglo XVII en Morelia y su Historia Primer Foro del Centro Histórico de Morelia

El plano completo y su explicación aparecen en la página 45 del libro Morelia y su Historia. Primer Foro sobre el Centro Histórico de Morelia, UMSNH, Morelia, 2001.

Las casas resultantes del empleo de indígenas neófitos en la materia dio como resultado obras un tanto modestas en un principio, con materiales de cierta fragilidad, pero que resultaron ser verdaderos pilares del postrero estilo arquitectónico vallisoletano. Este anónimo ejército de indígenas dotó a la ciudad de edificios de carácter público (como las casas consistoriales), casas particulares, caminos, acueductos, plazas, calles, iglesias y monasterios. La sociedad vallisoletana surtía sus necesidades en la plaza principal, que comenzó a ser llamada de armas al instalarse frente a ella las casas consistoriales, hoy plaza de los mártires. En esta plaza se reunían los mercaderes de los poblados cercanos, para expender sus mercancías. Era el famoso tianguis de Valladolid, que posteriormente se retiraría hacia la otra plaza del centro, la plaza de obras de catedral, llamada así porque allí se almacenaban los materiales con que se erigió la máxima iglesia de Michoacán. Esta plaza sería llamada después Plaza de San Juan de Dios, durante el porfiriato Plaza de la Paz, hoy Plaza Ocampo. Debido al incendio que había casi destruido la primitiva catedral, se intentaba por todos los medios el conseguir el patronazgo real para construir una nueva de mejor fabrica. En el año de 1654, el canónigo Juan Magaña Pacheco se quejo ante el rey del estado ruinoso de la misma: “se halla desmantelada al grado que a sido preciso apuntalarla. Es de adobe, sus paredes están hendidas y sus maderas podridas por las aguas. Las vidas de los obispos y de los prebendados corren no poco peligro”. El arquitecto Barroso de la Escayola mencionaba en 1683 que “El viejo edificio esta desplomándose y a pesar de haberse apuntalado los techos, amenazaban con hundirse”. Esta primitiva catedral tenía una extensión de 180 pies, y seria sustituida por la magnifica construcción que hoy podemos observar, cuya edificación se inicio el 2 de agosto de 1660 , por el Arq. Vicente Barroso de la Escayola.

La primera piedra la colocó el Obispo Fray Marcos Ramírez de Prado. Todavía a principios del siglo XVIII coexistieron los cimientos y paredes de la nueva catedral con las ruinas y restos de la antigua, que se ubicaba tentativamente al poniente de la actual catedral, los escombros de la primitiva catedral se había retirado ya en su mayoría hacia el año de 1704, en 1705 se dedico por primera vez la nueva catedral, a pesar de que aun no estaban concluidas las torres, ya estaba terminado y decorado su interior en gran parte, y en esa misma fecha se colocó una campana provisional de nombre “El salvador”. Los trabajos de construcción se retomaron en 1742 concluyéndose en 1745, con solemnes fiestas públicas que comenzaron el 9 de mayo de aquel año. Después de 85 años y tres arquitectos se había concluido el monumento religioso más grande de esta ciudad.

Catedral, siglo XVII
Catedral, siglo XVII

Litografía de principios del siglo XIX, modificada para mostar el aspecto de la plaza, la catedral y el oriente de la ciudad hacia finales del siglo XVII: Las torres están en construcción, no existe ni el templo ni el convento de las monjas, ni el templo de San Juan de Dios (pero sí el hospital), también está el templo de La Cruz.

La ciudad ya contaba desde el siglo XVI con un hospital, mismo que existió hasta el año de 1660 frente a la antigua Plaza de Armas, fecha en que se traslado a la casa del canónigo Juan Cano de Sandoval, ubicándose definitivamente en la casa del obispo Don Juan de Ortega y Montañez, que regaló su lujosa mansión para tal efecto en el año de 1704. Esta casa actualmente se conoce como el hotel Juaninos. Nació también en el siglo XVII la capilla de la Santa Cruz hacia el año de 1670. El 2 de diciembre de 1660 se comenzó la construcción del conjunto arquitectónico más notable del poniente de la ciudad: El colegio y templo de la Compañía de Jesús. El arquitecto Tomas de la Huerta fue el encargado de darle forma definitiva al colegio de San Francisco Xavier, que debido a la lentitud con que avanzaron los trabajos de edificación no pudo ser estrenado por sus dueños debido a la expulsión de lo Jesuitas en el año de 1767. El padre Francisco Xavier Clavijero, Precurso del nacionalismo e Independencia Nacionales menciona acerca de este conjunto que su planta arquitectónica era “Muy hermosa”, y también que iba a ser estrenada “Al tiempo que nos arrestaron”. Este conjunto vendría a jugar un papel muy importante en la vida del estado y del país, como se vera en su momento.

Contexto histórico de esta sección.

Este es el siglo de tres de las más grandes luminarias en la historia de la Nueva España y México: dos hombres y una mujer que representan una avanzada del siglo de las luces, del conocimiento científico y las artes, que desarrollaron sus capacidades más allá de su propia época. Se les considera las luminarias del Barroco en la Nueva España.

carlos siguenza

Carlos de Sigüenza y Góngora(1645-1700)

Científico Novohispano, nació y murió en la ciudad de México. Famoso por su disertación Manifiesto Filosófico contra los Cometas, que pretendía combatir la superstición que rodeaba a éstos fenómenos cósmicos, y la pretensión de que eran heraldos de sucesos funestos.

Hacia 1691 utilizó un instrumento parecido al microscopio, para investigar la causa de la ruina de las cosechas, deduciendo que era ocasionada por la presencia de organismos acáridos, parecidos a las pulgas.

Hacia el período final de su vida, comenzó a coleccionar documentos del pasado prehispánico de los indios americanos, sin embargo, su prematura muerte ocasionó que tal propósito no se llegase a realizar. Por este motivo, se le considera el pionero del rescate del patrimonio prehispánico en las Américas Españolas.

La historia del rescate del patrimonio nacional se trata en la sección de Artículos.

juan ruiz de alarcon

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581-1639)

Genial escritor nacido en la Nueva España, en la ciudad de Taxco, actual estado de Guerrero. Sus más famosas obras son La Verdad Sospechosa, Las Paredes Oyen Los Pechos Privilegiados, aunque de su autoría son al menos veinte comedias.

A pesar de que el grueso de su producción se dio en España y de que en ellas no se refleja la realidad en la Nueva España, no por ello se desvincula de su terruño, porque al ser un autor barroco, tendía a darle importancia a la pertenencia al imperio español, sin importar en qué reino había nacido. Falleció en Madrid, adinerado y admirado por sus congéneres.

Sor Juana

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, conocida como Sor Juana Inés de la Cruz. (1651-1695)

La cumbre del pensamiento barroco tardío se debe a la pluma de esta dama, nacida en San Miguel Nepantla y fallecida prematuramente en la ciudad de México a los 44 años de edad. Fue autora de obras líricas, prosas y teatro, y se le considera una de las mentes más brillantes de su siglo, puesto que aprendió a leer a los tres años de edad y a los ocho ya se conocían obras de su autoría.

Formó parte de la corte del virrey Antonio de Toledo entre 1664 y 1665, pero a finales de 1666 decidió unirse a una orden religiosa, primero a las Carmelitas y luego a las Jerónimas.

Sus obras cumbre son Los empeños de una casa, Respuesta a Sor Filotea (considerada precursora del movimiento feminista) y Amor es más Laberinto. Por su renombre se le ha llamado El Fénix de América El Fénix de América y La Décima Musa.

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