Templo y Barrio de San Juan

Extracto de un artículo inédito titulado Breve Historia del Barrio de San Juan de los Mexicanos en Valladolid-Morelia por Ricardo Espejel Cruz; dedicado al Cura Francisco Espejel Sánchez, que estuvo a cargo de este templo en los últimos doce años.

San Juan Bautista
San Juan Bautista

La historia del Barrio de San Juan de los Mexicanos está ligado a la de Valladolid-Morelia. A diferencia de los barrios o pueblos de indios que se fundaron alrededor de la naciente ciudad, para proveer de mano de obra a los españoles, que mayormente provenían de poblados P’urhépechas o pirindas, los de San Juan provenían de un lugar más lejano

El origen de los pobladores fue un grupo de nativos procedentes del antiguo imperio azteca, de lugares tales como Tlaxcala, México, Texcoco, Huexotzingo y Nochistlán (de Jalisco, traídos cuando la guerra del Mixtón, hacia 1540-1542). Eran de habla náhuatl y es muy probable que el mismo virrey Antonio de Mendoza los haya traído, a manera de refuerzo para la naciente ciudad, pues debe haber previsto una reacción negativa de los habitantes indígenas de la zona del Lago de Pátzcuaro para mudarse a un nuevo hogar. Para el año de 1585, en ese barrio existían 59 tributarios.

Plano parcial de Valladolid 1751
Plano parcial de Valladolid 1751. Aquí se ve el templo de San Juan de los Mexicanos, con la letra S y sin cúpula.

Como la guerra del Mixtón contra los chichimecas culminó hacia 1542, y en enero de dicho año pasó por Guayangareo el virrey camino a la ciudad de México, es hacia ese año cuando debió de formarse el barrio, y si tomamos en cuenta que el mítico barrio de la Aldea se formó hacia el sur del templo de San Francisco, edificado hasta 1543, se entiende que San Juan de los Mexicanos fue el barrio de indios más antiguo de la ciudad. El de Guayangareo, de matlalzincas-pirindas y ubicado por el rumbo de la Hacienda del Rincón, estaba en el sur-oriente del valle, fuera del área del centro histórico.

Advocación Religiosa

La primera orden en asentarse en el Valle de Guayangareo fue la de San Francisco, que comenzó a construir su primitivo templo y convento hacia 1543, hacia 1545 fray Pedro de Almonacid comenzó a ejercer como cura del lugar, por lo tanto, atendía a españoles e indígenas. El nombre del barrio se debe, precisamente, al santo patrono San Juan Bautista, al que se le debe de haber mandado construir una sencilla capilla (con materiales endebles y techo a dos aguas), además de asignársele una fiesta patronal con la misma advocación. Hacia el siglo XVII los barrios y pueblos de las doctrinas franciscanas serán atendidos por los curas de la catedral, sin cambiar de advocación, aunque sí de doctrina. En su altar está el Cristo de San Juan, pieza de la época virreinal.

Templo de San Juan
Templo de San Juan

El Cementerio

El cementerio de San Juan estaba originalmente dedicado a los nativos del barrio, pero a partir de la peste de cólera morbus que se declaró en la ciudad el 26 de marzo de 1850, y por la experiencia de emergencias similares, se clausuraron los cementerios atriales y los que estaban en edificios, tales como los templos y capillas. Por sanidad pública, habría que inhumar los cuerpos en el camposanto de San Juan de Dios, y así se hizo hasta que a finales del siglo XIX se adecuó un terreno hacia la zona de la Hacienda de la Huerta, donde actualmente se localiza el panteón municipal.

La imponente cruz ochavada del cementerio de San Juan, ejemplo del estilo tequitqui (se refiere a las manifestaciones artísticas realizadas por indígenas del área mesoamericana luego de la Conquista de México), se encuentra actualmente en el jardín al norte del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

El cementerio fue clausurado hacia 1895, fecha en que fue inaugurado de manera oficial el nuevo y actual Panteón Municipal, aunque daba servicio desde una década antes. El área que ocupaba actualmente es un mercado que recibe el nombre de San Juan, a pesar de que oficialmente se le nombró como ‘Mercado Revolución’, como se puede apreciar en la placa que está a la entrada de tal recinto.

El Templo

Como ya se indicó, el adoratorio o centro espiritual del barrio debió de ser originalmente un sencillo edificio construido de materiales endebles, probablemente de techo a dos aguas, sin cúpula y con un techo de viguería. Hacia finales del siglo XVII, probablemente en 1696, se comenzó a reconstruir el templo, con fábrica de cantera, cúpula y bóveda de crucería. Todavía en 1748 estaban las obras llevándose a cabo, lo que se confirma con la venta de unos solares, para financiar los gastos respectivos.

Templo de San Juan y plaza al frente
Templo de San Juan y plaza al frente

En 1926 se levantó una solicitud de permiso para llevar a cabo algunas obras de reparaciones necesarias al templo: “(solicitan permiso para)… reparaciones del Templo de San Juan.
… La obra trata de poner al templesito bóvedas lijeras de ladrillo, cónicas que llaman catalanas, quitando todo el techo actual que está bastante deteriorado… habrá de hacer dos arcos nuevos sobre los que descancen la bóveda y una ventana más… 3 de julio de 1926.”

Actualmente el templo está inmerso en el Centro Histórico de la Ciudad de Morelia, rodeado de modernas construcciones, como la antigua estación de bomberos, actualmente la plaza Tu Plaza San Juan; el mercado Revolución, llamado de San Juan, una tienda departamental y un banco BBVA Bancomer. El contraste entre el pequeño atrio y la fachada de cantera del templo con las edificaciones que le rodean, son signo de los tiempos que se conjugan en la ciudad. Del antiguo Barrio de San Juan de los Mexicanos, ya no quedan casas, solares, ningún vestigio de su origen náhuatl. El templo permanece como testigo de una fe que trasciende desde la época virreinal, pasando por guerras de independencia, de reforma, invasiones extranjeras, revoluciones y transformaciones sociales, sirviendo a los que se acerquen por alimento para el alma.

En el altar principal se encuentran el ya mencionado Cristo de San Juan, además de la efigie de San Juan Bautista, con su indumentaria de piel de camello y en ademán de bautizar, tal y como dice en la biblia en Mateo 3:4 y en Marcos 1:6-8.

Fuentes:

Cortés Cortés, Pureza Jacqueline. El convento de San Francisco de Guayangareo-Valladolid (1537-1670). El papel de los franciscanos en la consolidación de la ciudad., Tesis profesional (214) de Licenciado en Historia. Morelia, 2005.

Cervantes Sánchez, Enrique. “Desarrollo Urbano de Morelia”, en Dávila Munguía, Carmen Alicia y Cervantes Sánchez, Enrique (coords.), Desarrollo urbano de Valladolid-Morelia, 1541-2001, UMSNH, Morelia, 2001.

Herrejón Peredo, Carlos. Los orígenes de Guayangareo- Valladolid, México, El. Colegio de Michoacán-Gobierno del Estado de Michoacán, 1991.

Ibarrola Arriaga, Gabriel. Familias y casas de la vieja Valladolid. FIMAX Publicistas. Morelia, Mich. (México). 1969.

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Paredes Martínez, Carlos, “Valladolid y su entorno en la época colonial”, en Carmen Alicia y Cervantes Sánchez, Enrique (coords.), Op. Cit.

Rodríguez Cásarez Mirna y Medina Robles, Ramón Salvador, “Conformación y desarrollo urbano del barrio de San Juan hasta las primeras décadas del siglo XX, las transformaciones en el uso del suelo.”, en Ettinger McEnulty, Catherine R., Michoacán: Arquitectura y Urbanismo Nuevas Perspectivas. Morelia, Mich., UMSNH. 2004.

Torre, Juan de la. Bosquejo Histórico de la Ciudad de Morelia. Morelia, Mich. UMSNH. 1986.