Historia de Morelia, Michoacán. Parte I.

Breve Reseña Histórica de Morelia – Prehistoria y Época Prehispánica

Nulla dies sine linea. ‘Que no pase un día sin [leer o escribir] una línea.’ -Plinio el Viejo.

Morelia, Capital del estado occidental de Michoacán, se ubica en las coordenadas 19’ 42’ de latitud, 101’ 11’ de longitud y 1 920 m. de altitud, asentada sobre la colina de suaves pendientes conocida como Guayangareo, que significa según algunos autores, loma chata y alargada, aunque el Doctor Carlos Herrejón Peredo afirma en Los Orígenes de Morelia: Guayangareo-Valladolid (2000), que significa ‘loma con hundimiento en la ladera’.

La historia de Morelia se divide, igual que la de México, en cuatro etapas fundamentales:

  1. Época prehispánica.
  2. El régimen antigüo ó Colonial (desde la conquista española hasta el comienzo de la insurgencia), siglos XVI al XVIII.
  3. Siglo XIX (comprende la preinsurgencia, la insurgencia, la independencia, la guerra de reforma, el triunfo de la república sobre los invasores franceses y el porfiriato).
  4. Siglo XX ó época contemporánea.

1.- Prehistoria y Época prehispánica.- Sin conocerse a ciencia cierta la fecha de su llegada, los indígenas pirindas o matlalzincas se establecieron en la parte nor-oriente del estado de Michoacán, desde los actuales territorios municipales de Indaparapeo hasta Tarímbaro, incluyendo por supuesto la loma de Guayangareo, llamada también Patzinyegui, vocablos ambos que significan loma chata y alargada. Los principales poblados matlalzincas en el valle se ubicaban en la falda de la loma de Santa María, al sur de la ciudad, y a todo lo largo de la parte norte de dicha loma. El nombre Pirinda o Matlalzinca se traduce como ‘los de en medio’, ya que esta tribu (cuyas raíces se remontan a las cercanías de Toluca) estaba geográficamente ubicada entre el imperio p’urépecha y el imperio azteca. Una parte de los matlalzincas luchó del lado de los aztecas y otro del lado p’urhépecha, resultando vencedores los últimos, gracias en parte a la ayuda de los pirindas. De acuerdo a las investigaciones de los doctores Carlos Herrejón Peredo y Carlos Paredes Martínez, se puede hablar de varios asentamientos anteriores a los Pirindas en el actual municipio de Morelia, y el más cercano a la zona del Centro Histórico resultaría ser el de la Falda de Santa María. Este se destaca de los demás, por tener influencias teotihuacanas, es decir, rondaría los siglos IV al X después de Cristo, muy anterior a los P’urhépechas históricos.

El Maestro Efraín Cárdenas García hace un soberbio recuento de este asentamiento en su artículo “Santa María, Morelia: un desarrollo local con notables influencias externas”, que está publicado en el libro El Bajío: época prehispánica y colonial (El Colegio de Michoacán, 2000). De este libro (que se basa mucho en el artículo “Loma de Santa María, Morelia, Michoacán” por la Arqueóloga Lilia Trejo (en Román Piña Chan (ed.), Bitácora 1977 Centro Regional de México-Michoacán, México, SEP-INAH, pp. 22-27.)), mostramos las siguientes imágenes.

Mapa Morelia POreh

Mapa con la ubicación de los sitios prehispánicos en Morelia. El Bajío: época prehispánica y colonial(El Colegio de Michoacán, 2000), P. 232.

Figura 3 Santa María

Fotografía tomada por Lilia Trejo en 1977, donde se aprecian parte de las estructuras de influencia teotihuacana que había en lo que actualmente son los fraccionamientos Nueva Jacarandas y La Loma.

Sata María 1

En esta fotografía se aprecian parte de las obras de recuperación de las estructuras, ya que en un principio se pensaba hacer del lugar un sitio arqueológico en custodia. Para 1986 no quedaban vestigios de estas ruinas.

Entierro 9a

Uno de los restos humanos con ofrendas encontrados en el sitio de Santa María.

En la falda del cerro Quinceo, volcán ubicado al nor-poniente del valle se ubicaron los restos de una comunidad prehispánica, misma que fue arrasada por un torrente de lava del mismo volcán; actualmente estos vestigios se encuentran en el Museo Regional Michoacano. A la llegada de los españoles al valle, no tomaron en cuenta el pequeño poblado matlalzinca hacia el sur del mismo debido a lo pequeño que era, sin embargo, según la tradición, en este valle fue el encuentro entre Zinzincha Tanganxoán II y Cristóbal de Olid, aunque difieren las fuentes acerca de los presentes y sus acciones en dicha junta.

Por último, he de consignar que de acuerdo a Carlos Herrejón Peredo, a la llegada de los españoles los dos asentamientos en lo que actualmente es la ciudad de Morelia, eran Guayangareo (hoy el fraccionamiento de El Campestre, conocido como salida a los filtros viejos) y el de la actual loma de Santa María de Guido.

Contexto histórico de esta sección.

La división clásica de la historia se da en un marco temporal astronómico, es decir, que se mide por medio de fenómenos regulares observables en el cielo, tales como la traslación de la luna alrededor de la tierra (mes lunar) o el tránsito de la tierra alrededor del sol (año terrestre). De esa forma, la historia se mide en años, y éstos se agrupan merced a las características de los grupos humanos en estudio.

La otra gran división que se usa en la historia, es la espacial, todo fenómeno histórico sucede en un lugar. Hasta el día de hoy, excepto por los viajes tripulados a la luna, todos la historia del hombre ha sucedido en la Tierra. Es por ello que a finales del siglo XX, se cambió la noción de Historia Universal, por la más acertada deHistoria Mundial.

Así, para referirnos a la historia de México, es preciso utilizar una división temporal que se sujete a las características de los grupos humanos y también de las zonas que habitaban.

Cronológicamente, la historia de México se divide en Época Prehispánica (que incluye la prehistórica), Época Colonial, Siglo XIX, y siglo XX.

Espacialmente, el área actual de México ocuparía las zonas de estudio siguientes: En lo prehispánico.- Mesoamérica, Oasisamérica y Aridoamérica. En lo colonial la Nueva España. Hasta 1847 desde Chiapas y la península de Yucatán hasta el sur de los USA (Desde Florida hasta Oregon). A partir de 1847, el territorio actual de México.

Dentro de Mesoamérica, que abarcaría desde el sur de México (Chiapas, la península de Yucatán y Tabasco) hasta Zacatecas, Jalisco y Nayarit, y la parte sur de Sinaloa, se comprendería un área llamada el Occidente: Jalisco, Colima, Nayarit, Michoacán y parte de Guerrero.

En la historia clásica se divide la historia de la prehistoria por la aparición de la escritura, pero en la actualidad la historia se considera a partir de que el hombre modifique de alguna forma su entorno y quede huella. Para la historia de México, la época prehispánica se divide en tres eras cronológicas: Preclásico, Clásico y Postclásico. Las fechas de duración de cada período se pueden traslapar, dependiendo de la zona a reseñar.

Durante el Preclásico (2,000aC-200dC) se domesticaron las plantas y los granos que darían sustento a las civilizaciones (el maíz principalmente, creado por cruzas de plantas llamadas teocintle), y se comienzan a poblar los futuros núcleos urbanos. Los vestigios de la erupción del Quinceo (volcán al nor-poniente de Morelia) que cubrió de lava una aldea, y que fosilizó en cenizas mazorcas de teocintle, se podrían ubicar en este período, o en el anterior.

El período clásico (200dC-900dC) es cuando surgen las grandes urbes y las civilizaciones antiguas dieron forma a sus más grandes obras: teotihuacanos, mayas, zapotecas… de este período son los vestigios mostrados en esta sección.

Durante el postclásico (+/-600dC-1521dC) surgieron otras culturas, que reemplazaron a las del clásico, como los toltecas, resurgieron y tuvieron un nuevo ocaso los mayas. Hacia el siglo XII-XIIIdC, arribaron al altiplano central los aztecas, que se configuraron en el grupo dominante hacia el siglo XIV en el área del lago de Texcoco.

En el mismo marco temporal del arribo de los aztecas, podemos ubicar a los P’urhépechas históricos, los grupos que se levantaron en luchas de conquista bajo el título de Caballeros Águila (Uacúsechas), y que dieron forma al imperio tarasco. Además de los P’urhépecha, en el actual estado de Michoacán había Pirindas, Nahuas, Otomíes y Mazahuas.

A la llegada de los españoles, todos los grupos señalados tenían ya su propia historia y territorios, pero esto cambiaría con la conquista militar y religiosa de los europeos, básicamente por una diferencia que hasta el día de hoy es la principal barrera para comprender el devenir de los pueblos precolombinos, aún y cuando éstos no fueron destruidos por completo: la falta de un sistema de escritura donde se asentara su cosmovisión, y la adopción del alfabeto latino cribó el pensamiento indígena original.

El mundo prehispánico quedó en penumbras durante casi toda la época de la colonia, gracias a este edicto: el 26 de junio de 1523 se dio orden por parte de Carlos I de destruir los adoratorios e imágenes, e incluso los altares de los prehispánicos: “…a nuestros Virreyes, Audiencias y Gobernadores de Indias, (para) que todas aquellas provincias hagan derribar y derriben, quitar y quiten Ídolos, Ares y Adoratorios de la Gentilidad, y sus sacrificios, y prohíban expresamente con graves penas a los indios idólatras…” (Anónimo. 68 aniversario del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2007. Pp. 1-3.).

El rescate de nuestro patrimonio prehispánico inició el 25 de julio de 1774, pues se creó en España un Gabinete de Historia Natural, basado en la colección de Don Pedro Franco Dávila, donde aparte de especies naturales del reino de Quito, se contenían un número de ‘antigüedades’. Abrió sus puertas el 4 de noviembre de 1776, y aparte de un regalo del rey Carlos III para sí mismo (era su onomástico), se abrió al público. Carlos III de España es el mismo Carlos VII de Nápoles, es decir, el primer patrocinador de una excursión científica arqueológica en Europa (los descubrimientos de Pompeya y Herculano), iniciada en 1734. Antonio Alzate en 1786 y 1791, Alejandro Malaspina de 1789 a 1795, y Antonio de León y Gama hacia 1792, aunque con puntos de vista divergentes, también llevaron a cabo exploraciones de tipo arqueológico, y luego llegaría Guillermo Dupaix, enviado por el monarca español, que era Carlos IV. Guillermo Dupaix realizaría tres expediciones, en 1805, 1806 y 1807. Estos son los antecedentes del rescate de nuestro pasado prehispánico.

 

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